Las empresas que operan en el siglo XXI se enfrentan a muchos retos, significativos, entre ellos:

  • Rentabilidad
  • Competitividad
  • Globalización
  • Velocidad de los cambios
  • Capacidad de adaptación
  • Crecimiento
  • Tecnología

Equilibrar estos y otros requisitos empresariales puede constituir un proceso difícil y desalentador. Es aquí donde entran en juego los sistemas de gestión, al permitir aprovechar y desarrollar el potencial existente en la organización.

La implementación de un sistema de gestión eficaz puede ayudar a:

  • Gestionar los riesgos sociales, medioambientales y financieros
  • Mejorar la efectividad operativa
  • Reducir costos
  • Aumentar la satisfacción de clientes y partes interesadas
  • Proteger la marca y la reputación
  • Lograr mejoras continuas
  • Potenciar la innovación
  • Eliminar las barreras al comercio
  • Aportar claridad al mercado

El uso de un sistema de gestión probado le permite renovar constantemente su objetivo, sus estrategias, sus operaciones y niveles de servicio.